Si estas leyendo este texto, fue porque el título llamo tu atención :)
Dios les bendiga de manera especial.
A modo de introducción les cuento que hoy, Domingo 5 de Julio, a las 2:13 de la mañana, (al momento de escribir este texto) me encuentro en la Iglesia que pastorea mi querido abuelo y padre Ángel Mejia. Y no estoy aquí porque sea un súper espiritual ni nada por el estilo, es que la energía eléctrica se daño “otra vez"(algo típico en nuestro amado país) y decidí venir aquí a dormir porque el calor en casa es inaguantable (este verano se ha dejado sentir) y en la iglesia hay energía eléctrica permanente, gracias a eso puedo acomodarme bajo un abanico con unas colchas y dormir. LOL
Llegue a las 11 y algo de la noche del día anterior y créanme, aunque era mi intención, no he pegado un ojo. En vez de eso, sentí orar un buen rato, luego tome mi biblia y me acomode en un rincón desde donde les estoy escribiendo.
En estos días he estado meditando sobre las promesas que Dios me ha dado. No lo niego, han llegado a mi mente muchos pensamientos de desesperación, de frustración y de cuestionamientos hacia Dios de porque aun no he recibido “eso" que el me prometió hace ya un tiempo.
Hoy, aquí Bet-El (Casa de Dios, o la Iglesia) después de orar, abrí mi biblia y ¿que creen? Hay estaba la respuesta a lo que me estaba inquietando, nada mas y nada menos que en Génesis, en sus capítulos 18, 21 y 22. El siguiente versículo resume todo: “En tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra, por cuanto obedeciste a mi voz" Génesis 22:18.
Dios llamo a Abraham ( ver capítulo 12 de Génesis) cuando tenía aproximadamente 75 años de edad y sin hijos. Sus únicas posiciones eran un pequeño rebaño de ovejas y sus tiendas.
Dejo su tierra y su parentela para seguir en pos de las maravillosas pero a simple vista imposibles promesas de Dios. Sin embargo, Abraham estaba seguro en quien había creído y “creyó a Jehová y le fue contado por justicia" (Génesis 15:6).
Para Dios, creador de todo, era cosa fácil cumplir promesas, sin embargo no se la puso tan fácil a Abraham. No fue hasta 25 años después, cuando ya tenía 100 años que Abraham vio cumplida la promesa de tener un hijo, a Isaac.
Hay mas que decir, pero en este punto quiero resaltar algo, y es que una de las claves para ver cumplidas las promesas de Dios en nuestras vidas esta precisamente en la ultima parte del verso 18 del capítulo 22 de Génesis “por cuanto obedeciste mi voz". OBEDIENCIA.
Las promesas de Dios siempre vendrán con unos pequeños pero necesarios requisitos que cumplir, en los cuales nunca faltara el obedecer a Dios y seguir sus designios y mandamientos. Eso que el nos pide, si se lo damos, viene a ser de beneficio para nuestras vidas. Ten por seguro que si no cumples con tu parte del trato, la promesa de Dios se ira alejando de ti y no es que no se cumpla, porque aunque sea 4000 años después, se levantara de ti alguien que si va llevar la tarea que Dios le encomiende y vera la promesa cumplida en su vida, porque Jesús dijo: “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán". Mateo 24:35
Hasta la próxima!
Bibliografia: Biblia Devocional de Estudio (RVR1960)
Bibliografia: Biblia Devocional de Estudio (RVR1960)

